La que parece que era la vanguardia de la evolución, la ola pluralista verde que trajo consigo la postmodernidad con las “revoluciones” de los años sesenta y que propugnó que la visión mundicéntrica se expandiera a su versión multiperspectival en la que la igualdad y el respeto fuera la nueva visión a tener en cuenta y la nueva consigna a seguir, ha resultado que ha colapsado conducida y guiada por su formato más extremo y extremista.

Si bien esto no es nuevo, otras vanguardias en su momento también escoraron hacia sus peores formatos, si es bastante conflictivo pues el colapso de la vanguardia postmoderna está impidiendo que la espiral de la Evolución siga propiciando el desarrollo y el crecimiento de las personas que atrapadas en las contradicciones que acompañan a ese colapso no disponen de una salida coherente y lúcida a este desastre y se ven abocadas a una espiral de alienación y de locura, digna de la jaula de una hámster. A este colapso es a lo que se ha dado en llamar Boomeritis.

Qué es Boomeritis

Cualquier aspecto del psiquismo -o hablando en términos más generales, de la realidad- puede volverse disfuncional. Podemos así experimentar alguna patología en cualquiera de los elementos que configuran la matriz AQAL, experimentar una patología o un “malestar” en cualquier cuadrante, en cualquier nivel, en cualquier línea, en cualquier estado, en cualquier tipo, etc. Podríamos definir Boomeritis como una disfunción en la línea de desarrollo (DLD) cuando ésta accede al nivel verde, al nivel pluralista (De ahí su otro nombre, “Plurálitis”). Esta versión patológica del nivel verde ocurre cuando habiendo una confusión entre las cualidades de los niveles más inferiores con los niveles más superiores estos quedan imbuidos por las connotaciones de los inferiores que ahora se presentan como superiores en una falacia pre/trans elevacionista que pronto cuaja como la mejor y la más perfecta de las vanguardias…!!!

Cómo Surge

La generación boomer, la generación del “baby boom”, la generación que nació después de la II Guerra Mundial fue la primera en la que un porcentaje significativo de la población alcanzó las olas verdes del desarrollo pluralista, relativista y postmoderno. Se trata de un ejemplo evidente del “Ocúpate de lo tuyo que yo ya me ocuparé de lo mío” que, en muchos casos, provenía de una cota muy evolucionada postconvencional, mundicéntrica, verde y global. Pero esa abertura pluralista y acrítica, reactivó y alentó impulsos narcisistas y egocéntricos, de modo que el bando preconvencional no tardó en apuntarse al desfile postconvencional, con lo que los impulsos narcisistas inferiores acabaron elevándose a la altura del pluralismo, y así la también llamada generación del “yo” acababa de nacer.

Los primeros indicios de pluralitis o Boomeritis, que decimos, aparecieron durante las protestas estudiantiles de los años sesenta del pasado siglo contra la guerra de Vietnam (y también pudieron ser advertidos en las protestas contra la guerra de Iraq). Los estudiantes afirmaban protestar contra la guerra porque era inmoral, y los tests de desarrollo moral que se les pasaron pusieron de manifiesto que, ciertamente, algunos de ellos se hallaban moralmente muy avanzados. Así pues, según algunos estudios, muchos de los que protestaban, decían “¡No!” a una guerra que creían que estaba equivocada y, además, lo hacían desde los niveles postconvencionales del razonamiento mundicéntrico que emplea la cognición moral. ¡Pero esos estudios también evidenciaron que muchos de los que protestaban lo hacían desde estadios preconvencionales y que lo que realmente querían, desde un nivel egocéntrico y narcisista, era básicamente “¡Jódete!” ¡A mí nadie me dice lo que tengo que hacer!”.

De modo que, desfilando bajo la misma bandera y coreando los mismos eslóganes (“¡No! ¡No iremos!”) se agrupaban los bandos pre-convencionales y post-convencionales y, a menos que uno fuese lo suficientemente discriminativo para saber muy bien lo que estaba ocurriendo, parecía que todos decían lo mismo y que lo hacían desde el mismo sitio. La protesta en contra de la guerra -que se enfrentaba de lleno a la respuesta convencional- atrajo simultáneamente respuestas muy bajas y respuestas muy elevadas, empleando la misma retórica de alto nivel que, bajo una apariencia postconvencional, fomentaba el florecimiento de lo preconvencional. Confundir ambas visiones y tratarlas del mismo modo -un error en el que incurrió casi todo el mundo- constituye un claro ejemplo de falacia pre/post.

Qué implicaciones tiene

Boomeritis, a la larga, fomenta una clara regresión a los impulsos y arrebatos inferiores creando una gran confusión; llegando, incluso, a ser un factor determinante en dificultar el acceso a niveles más elevados del desarrollo. Pues esa confusión entre pre y post nos aboca a una inundación de características que si bien en su momento pudieron servirnos para satisfacer nuestras necesidades ahora lo único que produce es una clara deformación de nuestro ser y de nuestra realidad.

El egocentrismo, nos achata en nuestro ego y en satisfacer sólo y únicamente nuestras necesidades.

El Narcisismo, nos idiotiza al embelesarnos con esa imagen tan elevada de nosotros mismos y que no se ajustará precisamente a la realidad.

El Emocionalismo, nos hará vivir en una constante agitación y efervescencia sin lugar para la tranquilidad y el sosiego que requiere la madurez.

El Victimismo, nos prodigará en no asumir nuestra propia responsabilidad ante la vida y ante los demás, con lo que repartiremos culpas a diestro y siniestro.

Y, por último, la Cultura de la Queja nos traerá de un lugar a otro exponiendo nuestros lamentos y aflicciones sin reparo alguno para negocio de realitys shows y revistas del corazón.

Sin duda, depauperar nuestro desarrollo personal y social, eso es lo que trae consigo Boomeritis. Una verdadera epidemia hoy día habida cuenta de que los recursos que en principio surgieron desde el cuadrante tecnoeconómico de este nivel están siendo sistemáticamente utilizados para hacer de nuestras sociedades la cómoda habitación en el “País de Nunca Jamás” donde los Peterpanes y las Wendys encuentren la satisfacción inmediata a todas sus necesidades a la orden de un clic.

Qué podemos hacer ante Boomeritis

Boomeritis es ante todo una dificultad, grande y grave, por cierto, pero dificultad, al fin y al cabo, en el proceso del desarrollo. Ante esto, como con cualquier problema que en el que esté implicado nuestro desarrollo, lo que podemos hacer es:

Alentar el nivel verde sano, o sea, un pluralismo alejado de extremismo donde las características de éste (Relativismo, Constructivismo, Aperspectivismo) no se escore a sus valores más extremos. Relativismo sí, pero sin el afán de que caiga en la contradicción de su propio absolutismo; Constructivismo sí, pero sin arrastrarnos a la negación de la realidad; y, por último, Aperspectivismo sí, pero valorando cada perspectiva en su justa medida. Rescatar el pluralismo verde es esencial para la salud de la espiral, pero este pluralismo ha de ser un pluralismo sano que no se deje seducir por los espejismos del todo vale y del todo tiene el mismo valor y significado.

Y también … sin duda, seguir desarrollándonos hacia niveles más inclusivos e integrales…

Y así… La solución… Al final de la Espiral…

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